lunes, 14 de mayo de 2007

El Papa en Brasil vuelve a decir una tonteria

El actual Papa Benedicto XVI tiene un grave problema: llamarse civilmente Ratzinger. Esto le esta causando algun desdoblamiento de personalidad o alguna de esas enfermedades síquicas, porque dentro de todas las cosas que pudo decir en su viaje a Brasil, la que menos esperabamos fue, al mismo tiempo, la más inaceptable.

En la Quinta Asamblea de Obispos de América Latina y el Caribe, el Papa negó que la religión católica haya sido impuesta por los conquistadores a los pueblos nativos de América Latina, y dijo que "Cristo era el Salvador que (ellos) anhelaban silenciosamente".

"El anuncio de Jesús y de su Evangelio no supuso, en ningún momento, una alienación de las culturas precolombinas, ni fue una imposición de una cultura extraña... Las auténticas culturas no están cerradas en sí mismas ni petrificadas en un determinado punto de la historia, sino que están abiertas, más aún, buscan el encuentro con otras culturas... La utopía de volver a dar vida a las religiones precolombinas, separándolas de Cristo y de la Iglesia universal, no sería un progreso, sino un retroceso"
Tengo profundo respeto a Ratzinger como teólogo, algunas veces coincidimos y otras diferimos. Pero esta vez... no sé como decirlo que no suene fuerte... dijo una imbecilidad. No sólo porque es una falacia del porte de un buque crucero, sino porque en la Cuarta Asamblea de la CELAM, en 1992, el entonces Papa Juan Pablo II había pedido perdón a los pueblos indígenas por la participación de cristianos en la conquista y por el "holocausto desconocido" sufrido por los africanos. Ahora el nuevo Papa va y contradice lo que el anterior dijo. Un poco de coherencia por favor. Y un poco mas de estudio de historia. ¿Que este señor no sabe nada sobre lo que ocurrio en Mexico y la destrucción cultural que hizo la Iglesia, y como Hernan Cortes tuvo que pelear para que no se impusiera a los indigenas la vision de un Cristo crucificado?
Benedicto XVI no solo esta retrocediendo en la historia... está reescribiendola. Una falta de respeto inexcusable, de alguien que no tiene justificación